Sobre The Hurt Locker

The Hurt Locker fue, con una extraña justicia, la cinta más premiada en la última entrega de los premios Oscar. Este el comentario que publiqué sobre la cinta, en el Artes y Letras, de El Mercurio, del domingo 21 de febrero:

“Vivir al límite”

Hombres bajo mucha, mucha presión

Por Ernesto Ayala

Suena un poco extraño decirlo de esta manera, pero “Vivir al límite”, de Kathryn Bigelow, nos recuerda lo buena que puede ser una buena película de acción. A su lado, las grandes producciones de los últimos años se sienten fofas, infladas a punta de efectos especiales, de situaciones fantásticas, de emociones de consumo rápido para adolescentes. La cinta sigue de cerca una brigada de soldados estadounidenses que desarma bombas en Bagdad. Es uno de los trabajos más peligrosos del mundo y, en un recurso cinematográfico clásico pero que no por eso deja de ser por eso efectivo, la película nos recuerda los riesgos a que se exponen los personajes en la primera secuencia. A partir de ese momento, claro, estamos esperando a ver qué sucederá en la próxima. La brigada está compuesta sólo por tres especialistas: Sanborn (Anthony Mackie), Eldridge (Brian Geraghty) y James (Jeremy Renner). Sanborn es hábil, responsable, juicioso y se ajusta al protocolo, porque cree que ofrece las mayores protecciones para sobrevivir. Eldridge es el más joven, el más temeroso y sensible. James es fuerte, duro, arriesgado y muy hábil desarmando bombas. También es, por supuesto, el centro de la película y un auténtico misterio: no le gusta usar el robot para detonar bombas, el traje de kevlar tampoco le acomoda mucho y odia ajustarse a protocolo si eso interviene con su concentración y trabajo. Ha desarmado más 800 bombas, pero lo hace a su manera. Sin embargo, pese a ser un cowboy, una especie de genio solitario, también puede ser paternal con Eldridge o encariñarse con un niño iraquí que vende DVDs. ¿Por qué es como es? ¿Por qué al acercarse a una bomba que puede estallar en cualquier segundo siente excitación en lugar de miedo? El no lo sabe, a nosotros sólo nos queda especular.

La cinta, escrita por Mark Boal, un periodista del New York Times que estuvo en terreno investigando a estas brigadas, no cae en la trampa de imaginar un único enemigo, a quien el equipo trata de perseguir o atrapar. Se limita, en cambio, a sumar secuencias del trío, según los días pasan y Sanborn y Eldridge se muestran cada vez más ansiosos porque llegue el final de su asignación a la brigada. Esta estructura, suelta, episódica, sin una narración estrictamente aristotélica, le acomoda a Bigelow, cuya interesante pero irregular carrera, demuestra que es una directora de nervio, con buena garra, aguda, pero muy dependiente del guión que tiene entre manos. En esta ocasión se suma al estilo “documental” tan en boga hoy, con mucha cámara en mano, uso de la luz natural, bastante corte, en la búsqueda de entregar un efecto realista. Lo logra sobradamente, y gracias a esta incuestionable verosimilitud, la cinta mantiene un persistente suspenso. El real enemigo de los personajes es el tiempo, un tiempo que no pasa lo suficientemente rápido como dejar de una vez el infierno al que se enfrentan día a día.

“Vivir al límite” –“The hurt locker”, en su título original–  y “A serious man”, la película de los hermanos Coen, son posiblemente los mejores títulos entre las postulantes al Oscar de este año. Eso no quiere decir que la cinta de Bigelow sea una joya a prueba de balas. Ella omite, explícitamente, todo comentario político, y esto se siente algo arbitrario cuando todo sucede en una guerra tan cuestionada, bajo todo punto de vista: militar, estratégico, político y económico. Para ella, esta guerra podría ser cualquier otra, y su interés está en el efecto que provoca en los hombres y en su virilidad más que en otra cosa. ¿Qué es lo que se tuerce en un hombre cuando vive y trabaja bajo ese nivel de presión? Esa parece ser la pregunta que tras la acción de la cinta. Es una pregunta válida, pero quizás no es la pregunta que más nos intriga cuando pensamos en Irak.

Vivir al límite

Dirigida por Kathryn Bigelow.

Con Guy Pearce, Ralph Fiennes, Jeremy Renner

Estados Unidos, 2008

131 minutos

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