Friends with benefits

Logros de la complicidad
(Publicado en Artes y Letras, el 2 de octubre de 2011)

Mila Kunis y Justin Timberlake en Amigos con beneficios, que es como se llamó la película en Chile.

Amigos con beneficios podría convertirse en la Cuando Harry conoció a Sally (1989) de la generación Facebook. No es poco. Tiene Nueva York, es cómica, está repleta de personajes secundarios exquisitos y uno se enamora de Mila Kunis como antes nos enamoramos de Meg Ryan, y peor posiblemente, ya que Kunis es morena, y entre una morena y una rubia, ya se sabe, no hay donde perderse. Además, Jamie, la headhunter que interpreta Kunis, no llora por los hombres, sino que, cuando se comportan miserablemente, los manda a joder con apenas un parpadeo. Pero, antes de hacer eso, es aguda, rápida, divertida y lo suficientemente sensible como para estar atenta a la persona que tiene al frente. Sí sigue siendo válido ir al cine para enamorarse un poco, frente a Jamie/Kunis uno se enamora. Es difícil decir algo parecido frente a Justin Timberlake, que interpreta a Dylan, un director de arte que es reclutado por Jamie para que trabaje para la revista GQ. Pese a que con sus constantes desnudos nos recuerda que tiene un cuerpo envidiable, le falta el ingenio mordaz que los hombres respetamos en nuestros amigos y que sí tenía el personaje de Billy Cristal, quejumbroso, neurótico, contestatario. Timberlake/Dylan es un más exitoso, superficial, sofisticado, reprimido en lo emocional pero de gestos exagerados, afeminados. ¿Está más cercano al tipo de hombre ideal de hoy? Vaya uno a saber.

Dylan y Jamie se hacen amigos y en un momento, como lo anuncia le título de la cinta, deciden hacer el amor prometiéndose que, pase lo que pase después, no dejarán de ser amigos. Por supuesto, no resulta como lo habían planeado. Al mismo tiempo, en una simetría quizás demasiado evidente entran en juego la madre de Jamie y el padre de Dylan y comenzamos a entender de dónde provienen las respectivas trancas emocionales de cada uno.

La cinta está escrita con astucia y mucha autoconciencia. Jaime y Dylan comentan todo el tiempo los clichés de comedias románticas y se ríen de ellos, lo que no les permite, sin embargo, escapar a un destino muy propio del género. Con todo, los incontables guiños, así como las múltiples cochinadas que salen en los diálogos aquí y allá, permite crear complicidad con el público adulto, algo así como si la película te estuviera diciendo: es una comedia romántica, vale, lo sabemos, pero eso no significa que seamos unos tarados ni unos noños.

Si la cinta corre pero no vuela se debe quizás a las limitaciones de su director, Will Cluck, que filma y monta su tercera cinta con demasiada rapidez. Poco planos duran más de cinco segundos; las conversaciones, que son muchas, son armadas casi siempre en un vulgar plano y contra plano; deja poco espacio a la reacciones de los personajes, menos aún a los silencios; no sabe qué hacer con los planos abiertos. En el fondo, su puesta en escena carece de poder visual, de auténtica inteligencia, y le debe demasiado a la retórica televisiva y poco a Howard Hawks, cuyas comedias debería ver con más atención.

Gluck, está lejos de ser un inepto, en todo caso. Antes dirigió Fired Up! (2009) y Rumores y mentiras (2010), dos cintas muy por sobre el promedio de la industria actual. La primera, en una suerte de homenaje a Una eva y dos adanes (1959), era una comedia sobre dos tipos en el colegio que deciden cambiar el equipo de football por el de cheerleader para tener incontables mujeres a su alcance. Cómica, liviana y bien armada, funcionaba en lo que prometía. La segunda era una abierta versión de la Letra Escarlata, donde una chica virgen comienza a sacar ventaja de los rumores sexuales que corren sobre ella en el colegio. De nuevo, sin ser Ciudadano Kane, la cinta lograba acertar sobre el poder de la mentira o de la ficción, según cómo se crea.

Pese a lo pedestre de su estilo, en Amigos con beneficios, Gluck logra acumular emoción sobre sus personajes. Hay calidez en la manera en que se relacionan, hay comprensión por los defectos del otro, se alcanzan a vislumbrar algo de lo que pasa tras sus ojos y lo que pase con sus destinos termina por importarnos, lo que significa que respetamos a quienes vemos en la pantalla. Cuando la comedia romántica ha resultado un género tan sobreexplotado en los últimos 20 años, ver una que se tome el trabajo de tomar en serio tanto a su personajes como a su público, resulta refrescante.

Amigos con beneficios
Friends with benefits
Dirigida por Will Gluck
Con Mila Kunis, Justin Timberlake and Patricia Clarkson.
Estados Unidos, 2011
109 minutos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: