Música campesina (Country music)

Alejandro Tazo (Pablo Cerda) y sus amigos semilosers caminan por Nashville.


Cierta sensación de libertad
(publicado en Artes y Letras, el 30 de octubre, 2011)

Con Música campesina, estrenada esta semana en los cines de Santiago, Alberto Fuguet vuelve a una situación muy propia de su cine, casi una marca registrada a esta altura: un hombre en sus treinta, aún joven pero cerca de dejar de serlo, se encuentra desadaptado de su entorno, solitario, desenchufado, perdido. En Se arrienda (2005), porque venía llegando del extranjero; en Velódromo (2010), por una suerte de intolerancia al otro; en Música campesina, porque el protagonista se encuentra en una ciudad y en un país que no son los suyos. Se trata de Alejandro Tazo (Pablo Cerda), que mientras va arriba de un bus pasa por Nashville, tiene un inconveniente y decide quedarse. Mucho después sabremos qué anda haciendo tan lejos de casa y porque le miente descaradamente a su hermano cuando lo llama por teléfono. Lo que importa en un principio es que Tazo está en Nashville, más sólo que un calcetín huacho, sin dinero y sin expectativas. Lo último, la falta de expectativas, sin embargo, lo ayuda, ya que Tazo espera poco y nada de su situación, más que conseguir un poco de dinero, tener algún amigo y hablar en castellano de vez en cuando ya que está cansado de hablar inglés sin dominarlo demasiado.

Tazo no está de vacaciones pero tampoco tiene las energías de un inmigrante. Simplemente está, algo aburrido, paralizado. El por qué aparece de a poco y es uno de misterios que la cinta aprovecha a su favor. Esta vez, a diferencia de lo que sucedía en Velódromo, la cinta no cuenta más de lo que debe. Aprovecha así la opacidad del cine, en el que veamos caras y no corazones, para generar parte de su intriga. Porque trama, lo que se llama trama, tiene poco y nada, lo que no es raro en el cine de Fuguet, sino todo lo contario. Su cintas tienden a ser episódicas, sin un entramado dramático muy claro, en el que el protagonista, sin embargo, emprende una suerte de ajuste con el entorno o, para ser más preciso, con sí mismo. Esta vez, sin embargo, el director y guionista no comete el error de subrayar de qué se trata el ajuste, tampoco comenta a través de los diálogos las razones socio o sicológicas que lo sustentan. Deja que el espectador se entere de a poco, que llene los vacíos con su imaginación.

Es difícil contar una historia en que lo que sucede es poco, y sucede, justamente, de una manera inasible, algo etérea. Pero, al parecer, es cierto que la práctica hace al maestro, porque Música campesina lo logra. Las pequeños episodios terminan por ser mucho más que la suma de las partes y terminamos involucrados, contentos incluso, por la manera en que Tazo logra recuperarse a sí mismo. En medio, algo se cuela: postales desde la puerta trasera de la mítica ciudad de Nashville; escenas cómicas de una manera inesperada, como aquella en que Tazo le habla en castellano a una mesera que no entiende una palabra de lo que dice; tiempos muertos, bien muertos; planos fijos que se llenan vitalidad, como aquel en que dos amigos improvisan una canción con tres palabras tontas; cierta sensación de libertad, que tiene que ver con la libertad que Tazo tímidamente comienza a disfrutar, pero también con la libertad que la cinta misma trasmite desde su factura, desde como está filmada y montada. Esta es la cinta menos grave de Fuguet, la menos pesada, la menos declarativa, la menos escrita y, a la vez, la más suelta, la más leve, la más cinematográfica. También es la que el protagonista se siente menos enclaustrado en sí mismo y más abierto al mundo y al futuro. Y no es que las películas de hombres neuróticos y esquivos sean peores que las de hombres libres y abiertos, pero que un director se mueva de un punto a otro hace pensar que su cine también puede moverse de un punto a otro, y los espectadores por cierto que disfrutamos de ese movimiento porque, entre otras cosas, al final también queremos ese movimiento para nosotros mismos.

Música campesina
Dirigida por Alberto Fuguet
Con Pablo Cerda, Lori Harrington y James Cathcart.
Chile y Estados Unidos, 2011
100 min

Una respuesta to “Música campesina (Country music)”

  1. natalia Says:

    acabo de llegar a tu blog. no leo mucho el mercurio por lo que no había tenido la oportunidad de ver tus comentarios como antes si lo hacía. se agradece un lugar donde poder compartir el cine, actividad que por lo general hago mucho y sola

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