Joven y alocada

Actitud vs cine

Por Ernesto Ayala

(Publicado en Artes y Letras, El Mercurio, el 8 de abril, 2012)

Una manera radical de decirlo sería decir que todo lo que Joven y alocada, el primer largometraje de la chilena Magaly Rivas, tiene en observación social, en actitud y en onda se le echa de menos en cine.

La observación social es admirable en incontables detalles, que van desde la ropa de los personajes, que siempre es natural, realista y rara vez parece el invento de un director de arte, al notable uso de la sintaxis y los modismos juveniles, que no parecen impostados o forzados al modo de las teleseries, sino ricos en texturas, cómicos y perfectamente gráficos, como suelen ser en la vida real. La cinta cuenta la historia de Daniela (Alicia Rodríguez), una adolescente que ha crecido en un conservador ambiente evangélico y que termina echada del colegio a un mes de egresar por haber tenido relaciones sexuales con un compañero. Con esta historia, Rivas pone el énfasis en crear un contrapunto entre la expresión parca y contenida de los gestos de Daniela con la expresión explícita y deslenguada de su relato verbal, que acompaña constantemente las imágenes y detalla todo tipo de aventuras sexuales. Este contrapunto es sabroso y la directora logra que se sienta muy verosímil, muy real si se quiere.

La actitud y la onda se revelan no sólo en la franqueza con que la cinta muestra a Daniela ansiando su realización sexual, lo que, dada su edad y el conservadurismo con que se suele se describe a la sociedad chilena, se convierte en una suerte de provocación, o declaración de principios, de una manera no muy distinta quizás a como lo fue Looking for Mr. Goodbar (1977) en los años setenta, sino también por el montaje y la textura de la película misma. En ese sentido, esta cinta es una suerte de versión mejorada de lo que Nicolás López siempre ha tratado de lograr: un retrato del amor con los recursos mismos de la vida digital: mensajes de textos, chats, facebook y blogs. A Rivas le resulta sin aparente esfuerzo y logra congregar en su película no sólo la particularidad de estas nuevas hablas, sino texturas del video juego, del porno, de instagram y de la gráfica predigerida de los memes. Sí, Joven y alocada se la juega por ser rabiosamente moderna, actual, enchufada. Y lo hace convincentemente, ya que escapa de todo tipo de ñoñerías o prejuicios que una mirada más paternalista inevitablemente terminaría por producir. Dicho de otra manera, a su lado, Sexo con amor (2003) parece una película de los años cincuenta.

Todo esto está muy bien si consideramos la cinta como retrato social, como captura de cierto estado de las cosas. Pero estos efectos son igualmente posibles a través de la crónica, la novela, el blog o la música pop. En lo que se refiere a la elaboración cinematográfica propiamente tal, la película tiene en cambio muchas deudas. Por lo pronto, apenas posee una puesta en escena. La cinta utiliza un montaje fragmentado y usa y abusa de los primeros planos, en especial del rostro de Daniela. Su parca expresión es la principal imagen que uno se lleva al salir del cine. Por otro lado, está bien que el mundo de los adultos se retrate explícitamente fuera de foco –lo que, de nuevo, revela mucha actitud–, pero otra cosa es que apenas tengamos la posibilidad de observar, por ejemplo, el rostro de Aline Küppenheim, que en el rol de la estricta madre de Daniela trata de matizar la dureza monolítica con que procede su personaje. La cinta logra, sí, en algunos momentos cierta sensualidad, una sensualidad que suele ser escasa en el cine chileno, pero esto no corrige ni suple otro de sus grandes vacíos: que, descontada la protagonista, todos los personajes son de una sola tecla sola, de una sola característica: el canuto, la liberada, la buena onda. Es difícil contar una buena historia limitando tanto el rango de acción o de emoción de los personajes. En los matices hay incerteza y en la ambigüedad hay misterio, y ambas cosas, por difíciles que sean de manejar, enriquecen tanto las películas como la vida misma.

Joven y alocada
Dirigida por Marialy Rivas
Con Alicia Rodríguez, Aline Küppenheim, María Gracia Omegna, Felipe Pinto e Ingrid Isensee.
Chile, 2012
96 minutos.

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